Marisqueo

Marisqueo

La Cooperativa de mariscador@s Ría de Arosa es una entidad que representa a un colectivo de pescadores de la Ría de Arosa. La actividad que desempeña este colectivo es desconocida fuera de su entorno, por lo que se hace necesario detallar esta actividad artesanal.

El marisqueo es una actividad que realiza un grupo específico de pescadores que consiste en la recolección manual de los moluscos bivalvos que conforman un banco natural.

El marisqueo es una <<modalidad específica de pesca>> dirigida a la captura salvaje de las diferentes especies objetivo, que, en el caso de la Cooperativa Ría de Arosa son la almeja fina (Ruditapes decussatus), almeja babosa (Venerupis pullastra), almeja japónica (Ruditapes philippinarum) y berberecho (Cerastoderma edule).

El marisqueo como tal no se define en la normativa comunitaria sino que se entiende incluido dentro del concepto de pesca salvaje y/o actividad pesquera como modalidad de esta.

En Galicia, dada su importancia económica y social, el marisqueo es objeto de una reglamentación específica pero definida en términos análogos a la pesca marítima, así en la Ley 11/2008 del 12 de diciembre, de pesca de Galicia se establecen las denominaciones de: Pesca marítima profesional, marisqueo y también la de acuicultura, las cuales nos indican que pesca y marisqueo son actividades extractivas, cada una en sus ámbitos de actuación y conforme a sus condiciones específicas. Del mismo modo, y como actividad claramente diferenciada se define la acuicultura.

Pesca Marítima: Se entiende por pesca marítima profesional el ejercicio de la actividad extractiva dirigida a la explotación comercial de especies piscícolas, utilizando artes, aparejos, útiles o equipos propios de la pesca. Se incluye en esta definición la captura de especies de crustáceos, moluscos y otros invertebrados marinos con artes no específicas para estas especies.

Marisqueo: Se entiende por marisqueo el ejercicio de la actividad extractiva, desarrollada a pie o desde embarcación, en la zona marítima o marítima terrestre dirigida de modo exclusivo y con artes selectivas y específicas a la captura de una o varias especies de moluscos, crustáceos, tunicados, equinodermos y otros invertebrados marinos, con fines de comercialización.

Acuicultura: Se entiende por acuicultura marina la cría o cultivo de organismos acuáticos con técnicas encaminadas a aumentar la producción de los organismos en cuestión por encima de las capacidades naturales del medio; estos organismos serán, a lo largo de toda la fase de cría o cultivo y hasta el momento de su recogida, propiedad de personas físicas o jurídicas.

La actividad de acuicultura se podrá realizar en la zona terrestre, en la zona marítimo-terrestre o bien en la zona marítima, en instalaciones fijas, flotantes o a medias aguas.

No obstante en Galicia el marisqueo ha venido evolucionando en los últimos años de forma que excede de la simple actividad de extracción de recursos, configurándose como un sistema de gestión integral de las áreas marinas explotadas.

marisqueo

En la pesca tradicional, la única interacción del hombre con los peces es la captura, con un nivel de planificación y regulación en mayor o menor grado en función de su casuística. En la mayoría de los supuestos, sólo existen normas generales que tratan de limitar el esfuerzo pesquero y de realizar un control de las capturas, con poco conocimiento sobre el estado de las poblaciones (al menos en la pesca artesanal) y poca o nula planificación temporal de las actividades.

Por el contrario, en el caso del marisqueo la interacción del hombre con el medio es más amplia y diversa, conlleva una serie de acciones que constituyen un paso importante de cara al equilibrio del ecosistema con la actividad extractiva, o por decirlo en otros términos, de cara a la sostenibilidad.

Eso es resultado de un largo proceso evolutivo tras el cual el marisqueo dejó de ser una actividad meramente de subsistencia, poco regulada, y en la que el grado de implicación y responsabilidad de los actores es mínimo, para ser actualmente una actividad profesional, muy reglamentada y que exige un alto nivel de involucración y de compromiso de cara a un manejo pesquero más eficiente.

El marisqueo en Galicia exige, en primer lugar, una evaluación del recurso que permite planificar su actividad a través de un Plan de gestión o manejo, formulado por los colectivos de mariscadores y asesorados por técnicos (AT). Este plan de gestión es un instrumento flexible, ya que es posible su revisión a lo largo del año para adaptarse a circunstancias sobrevenidas.

La elaboración del Plan de Gestión permite controlar las artes que se emplean para adaptarlas al medio, los periodos y lugares de veda, la sobrepesca o el control de acceso al recurso.

En segundo lugar, el marisqueo conlleva una serie de trabajos que van más allá de la extracción y comercialización del marisco, y que inciden sobre la conservación y mejora de las condiciones naturales del banco.

Este conjunto de actividades persigue la mejora de las condiciones productivas de los bancos naturales. No se trata de aportar al medio ningún elemento extraño a él (construcciones, alimento artificial, abonos, antibióticos, etc.) sino de ordenar aquellos elementos presentes en el medio, de una forma equilibrada y favorable al mantenimiento del ecosistema, sin interferir en los ciclos naturales ni en la interacción con otras especies o subsistemas.

El colectivo que representa Ría de Arosa S. Coop. Gallega, no solo reconoce sino que hace suya la siguiente máxima << la utilización sostenible de los recursos acuáticos vivos puede conseguirse solamente si se determinan explícitamente y se comprenden en la medida de lo posible tanto los efectos del ecosistema en los recursos vivos como los efectos de la pesca en el ecosistema, ya que los mariscadores son parte integrante del ecosistema. En base a esto, se hace preciso conseguir el bienestar tanto del ecosistema como el de los seres humanos que lo gestiona >>.

Todas las actividades que realiza la Cooperativa están encaminadas a la conservación de la biodiversidad, a la consideración de los efectos ambientales y a la reducción al mínimo de los efectos perjudiciales como la contaminación, los descartes, las capturas de las especies no objetivo y los efectos sobre las especies asociadas o dependientes (EEP).

Una de las directrices del COFI, establece que hay que elaborar objetivos de ordenación para la pesca en el ecosistema en su conjunto, a fin de facilitar la consecución de los máximos beneficios de forma sostenible por lo que debería incluir, en la medida de lo posible, el mantenimiento o la reconstrucción del ecosistema (restablecimiento de hábitat críticos y de zonas de cría y desove), sus hábitat y su biodiversidad (restablecimiento o la rehabilitación de las poblaciones) en condiciones que permitan la conservación de todas las especies con niveles de máxima producción.

 

 

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